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RECRÍA EN EXPLOTACIONES DE VACUNO LECHERO.

Salvador Fernández Rico .Veterinario de vacuno lechero.

salvafri@hotmail.com

  • Importancia del desarrollo y edad al primer parto.

  • Costes de reposición.

  • Calculo de la recría necesaria.

Los sistemas de producción del vacuno lechero sufren, en muchas ocasiones, problemas reproductivos y una relativa corta vida productiva de las vacas. Por lo tanto, generar un adecuado número de animales de reemplazo y que éstos sean de alta calidad (que aseguren un buen nivel de producción, reproducción y longevidad) es de vital importancia para la rentabilidad económica de las explotaciones.

Lo primero que cualquier ganadero se debe plantear ante la perspectiva de cómo manejar su recría es hacerse la siguiente pregunta: ¿me merece la pena tener recría?, la respuesta no es tan sencilla como parece ya que dependemos de varios factores, para ello lo primero que hay que valorar es si vamos a tener la capacidad y recursos suficientes para poder conseguir animales con un desarrollo y estado sanitario excelentes en el momento de su primer parto y en consecuencia durante toda su vida productiva. Es condición indispensable:

  • Asegurar unos aportes nutricionales de alta calidad.

  • Alojar a los animales en buenas instalaciones, con buen nivel de bienestar y salud.

El objetivo para poder conseguir ese desarrollo y buen estado sanitario en el momento del primer parto es que el animal llegue a dicho momento con un 85% del peso vivo (PV) adulto, en cuanto a la edad de dicho momento varios estudios coinciden en la importancia de que sea entre los 23/24 meses de edad.

En la gráfica 1 se puede apreciar como los animales que alcanzaron ese desarrollo (85% PV) coincidiendo con el parto a la edad de 23 meses tuvieron una mayor vida productiva (3,5 lactaciones) y consecuentemente una mayor producción vitalicia.

Gráfica 1. Alex Bach et al. (2010), IRTA-unidad de rumiantes.

 

Un dato curiosos es observar como los animales que en este estudio parieron con 24 meses tienen la misma vida productiva que los animales que parieron con 25 meses (3 lactaciones aproximadamente) sin embargo, y a pesar de ello, la producción vitalicia es mayor en los animales que paren con 24 meses que los que paren con 25. Esto se debe, y así queda demostrado en el siguiente estudio (Tabla 1), a que los animales que antes alcancen un mayor desarrollo tendrán una primera lactación mucho más productiva que el resto y posiblemente de ahí esa diferencia de producción vitalicia que se observa en la gráfica entre estos dos grupos anteriormente mencionados.

Efectivamente se observa como los animales que con 24 meses alcanzaron un mayor desarrollo (616 kg PV) parieron antes que los de los de los otros grupos (24,9 meses vs 26 y 26,4 meses) y tuvieron una mayor producción en su primera lactación (10.024 kg de leche vs 8.055 y 7.311 kg de leche); las diferencias en cuanto a la producción son muy significativas y por ello es importante tener en cuenta todo lo expuesto hasta ahora.

Tabla 1. Producción en la primera lactación en función del desarrollo y edad al parto.

Como ya se menciona anteriormente para conseguir todo esto es muy importante asegurar unos aportes nutricionales de alta calidad, hay que tener en cuenta que las novillas de reposición hasta los 9-10 meses de vida tienen un crecimiento alométrico y por ello es muy importante aprovechar estos primeros estadíos del desarrollo para conseguir grandes ganancias medias diarias de peso (GMD). No obstante, el crecimiento y de los aportes nutricionales de la recría en función de la edad es un tema muy extenso y del que hablaremos en otro momento con más detenimiento.

Al principio de este artículo planteábamos la cuestión de si nos merecía la pena o no tener recría, y decíamos que lo primero que hay que valorar es si vamos a tener la capacidad y recursos suficientes para poder conseguir animales con un desarrollo y estado sanitario excelentes en el momento de su primer parto y en consecuencia durante toda su vida productiva; pero bien, económicamente ¿cuánto nos va a costar conseguir esto?. Las novillas representan uno de los principales costes en la producción de leche, pudiendo ser el segundo o tercer gasto más importante, dependiendo de la estructura de la explotación (Heinrichs et al., 2012). La recría suele representar entre el 15%-20% del total de los gastos de una granja lechera (Lormore 2005; Karszes 1994).

La alimentación es el componente más importante de los costes totales de la recría, puede llegar a ser un 60%-70% (Heinrichs et al., 2012) dependiendo de la granja y de los precios en cada momento de las materias primas.

 

Alimentación

51%

Mano de obra

18%

Cama

5%

Tratamientos y vacunas

4%

Inseminación

4%

Maquinaria (mantenimiento y amortización)

4%

Instalaciones (mantenimiento y amortización)

7%

Manejo del estiércol

4%

Bajas y ventas

3%

Tabla 2. % de los costes de reposición por novilla.

Es difícil no obstante saber con exactitud lo que nos cuesta criar una novilla en los sistemas de “explotación familiar” que predominan aquí en la cornisa cantábrica. Sí que podemos analizar, a modo de ejemplo y basándonos en datos reales, lo que costaría una novilla en un centro de recría. A continuación se detallan los costes por animal de 43 novillas que llegaron a una explotación en el año 2014 procedentes de un centro de recría:

  • 43 animales, con una media de estancia en el centro de 679 días.

  • 2,566 €/día x 679 días = 1.743,83 € por novilla.

  • 23,43 € el porte de ida al centro.

  • 65 € el porte de vuelta a la explotación.

  • 1.743,83+23,43+65 = 1.832,29 €.

Si añadimos el 10% de IVA correspondiente cada animal de los 43 que llegaron en 2014 a esta explotación costó 2.015,51 €, por lo tanto los costes de recría para esa explotación en el año 2014 fueron de 86.667 €.

Otra cuestión fundamental desde el punto de vista estratégico es analizar cuantos nuevos animales se necesitan en nuestra explotación para mantener, aumentar o disminuir el tamaño de la granja según las circunstancias.

Para el cálculo de la recría que necesitamos se emplea la siguiente fórmula que es fácil de aplicar:

 

Número de vacas x Índice de reposición

[(1-mortalidad) x (1-desecho)] x 2(edad al primer parto/24)

 

Así pues observamos que el número de novillas necesarias por año en una granja depende del porcentaje de reposición, del número de bajas y sacrificios o ventas, y de la edad al primer parto. Esta última va a ser fundamental ya que según aumente la edad al parto, mayor número de novillas vamos a necesitar para mantener un mismo número de vacas con una tasa de reposición anual constante, y de esta manera no “envejecer” nuestro rebaño.

En la Tabla 3 se muestra el número de animales necesarios en función de la edad al parto y del porcentaje de reposición para una ganadería de 100 vacas:

 

Tasa de reposición anual

Edad del primer parto (meses)

22 24 26 28 30

20%

40 44 48 51 55

22%

44 48 52 56 61

24%

48 53 57 62 66

26%

52 57 62 67 72

28%

56 62 67 72 77

30%

61 66 72 77 82

32%

65 70 76 82 88

34%

69 75 81 87 94

Tabla 3. Animales necesarios para 100 vacas. Cargill, 1997.

 

 

CONCLUSIONES:

  • Es fundamental un desarrollo adecuado (85% PV) en el momento del primer parto, va a repercutir en la longevidad y productividad de nuestras futuras vacas.

  • Este ha de conseguirse en los 23-24 meses de vida.

  • Asegurar unos aportes nutricionales de alta calidad para poder lograr grandes GMD de peso sobre todo en los primeros meses de vida del animal.

  • Las novillas representan uno de los principales costes en producción de leche, pudiendo ser el segundo o tercer gasto más importante.

  • Es importante desde el punto de vista estratégico y para la planificación de la recría saber cuántos animales vamos a necesitar cada año en función de nuestras necesidades de reposición.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Bach. A., Ahedo J., Ferrer A. 2010.Optimizing weaning strategies of dairy replacement calves.J. Dairy Sci. 93:413-419.

  • Bailey T.L: Economics considerations of dairy heifers.Proc. of the society for Therio.San Antonio.TX pp 56-59.

  • Bailey T.L:Monitoring Dairy Heifers Growth. Virginia Cooperative

Extension. 404: 286.

  • Heinrichs A J,and W C Losinger. 1998. Growth of Holstein dairy heifers in the United States. J ANIM SCI 1998, 76:1254-1260.

  • Heinrichs, A. J. ,C. M. Jones ,S. M. Gray ,P. A. Heinrichs ,S. A.

Cornelisse , and R. C. Goodling. 2012. Identifying efficient dairy heifer producers using production costs and data envelopment analysis J. Dairy Sci. 96 :7355–7362.

  • Heinrichs, A. J. ,C. M. Jones , S. M. Gray , P. A. Heinrichs ,S. A.

Cornelisse and R. C. Goodling. 2013. Identifying efficient dairy heifer producers using production costs and data envelopment analysis. J. Dairy Sci. 96: 7355–7362.

  • Karszes, J. 1994. Dairy Replacement Programs: Costs and Analysis.

Western New York, 1993. Ext. Bull. 94–8, No. 174. Dept. Anim.Sci. and Dept. Agric. Resource, and Managerial Econ., Cornell Univ., Ithaca, NY.

 

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